Seminario de sanación interior Semana 4
Día 1 El Espíritu se une a nuestro espíritu para que podamos clamar: Abba, Padre. Rm 8, 15 San Pablo hace una advertencia alegre pero a la vez alarmante en esta cita. La buena noticia es que el Espiritu no nos abandona y que habita en nosotros llenando nuestro interior de luz y capacidad de diálogo con Dios Padre. Él es el Espíritu de paternidad que no solamente nos hace hijos sino que nos da la experiencia profunda del Padre. Lo llamativo de esta declaración tiene que ver con la necesidad que tenemos de esta ayuda. ¿Por qué necesitamos auxilio para entrar en comunión con nuestro Padre? Pueden existir muchas respuestas a esta pregunta, pero lo cierto es que el apóstol señala una distancia tremenda entre nosotros y el Padre que no podemos acortar si no es con la ayuda del Espíritu. Está semana vamos a realizar solo dos ejercicios: primero vamos a recordar a nuestro padre biológico. Quizá con solo escuchar la denominación "biológico" sientas algo de temor o rechaz...








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